Ha pasado mucho tiempo desde que corrí el Medio Maratón de Madrid que, como sabéis, fue el primer medio maratón de mi historia. Parece que fue ayer cuando cruzaba la meta y, sin embargo, ya han transcurrido más de dos meses. Y, como os decía en la despedida de mi anterior artículo -“Crónica de un corredor dominguero”-, si lograba resolver mi problema de exceso de pulsaciones, me apuntaría a la aventura de correr mi primer maratón. Pues bien, hace tres semanas visité un centro de medicina deportiva y volví a realizar la prueba de esfuerzo, esta vez añadiendo una valoración del aire inspirado y espirado durante el ejercicio. El resultado antes de correr en la cinta fue que “La exploración de los sistemas cardiovascular y pulmonar es normal.”. Durante el esfuerzo, con una velocidad máxima de 14km por hora y unas pulsaciones por minuto de 196, la conclusión fue que “La prueba de esfuerzo realizada muestra una alta capacidad de trabajo aeróbico con un escaso entrenamiento de resistencia y adecuado de intensidad”.

Con estas pruebas me ha quedado claro que lo que, en teoría, se consideran pulsaciones elevadas no tiene por qué ser catalogado como un caso anormal. Y mucho menos convertirse en una razón para abandonar el deporte. A pesar de que cuando corro, los valores reflejados en el pulsómetro están muy por encima de mi teórico umbral máximo -que, según la famosa fórmula, es el resultado de restar la edad a 220- y de que, por ello, debo considerarlo como algo a corregir, no es menos cierto que puedo seguir con mis entrenamientos. Más aún, creo que el correr con regularidad terminará por dar sus frutos y que, finalmente, mis pulsaciones se situarán dentro de los umbrales de la “normalidad”.

Como podéis suponer, la visita al centro médico deportivo ha supuesto para mi un gran alivio. Por ello, animo a quien tenga el mismo “problema” a que visite al médico especialista DEPORTIVO ya que posiblemente se trate de un caso similar al mío. En fin, dado que mi “excusa” para dejar de correr ya no existe, os comunico que desde esta misma semana me pondré manos a la obra para conseguir mi nuevo objetivo: EL MARATÓN.

Ahora toca decidir cuál será la cita concreta. Mi amigo LG -quien también se hizo las pruebas conmigo, con similar resultado-, y yo habíamos decidido que, si las pruebas médicas resultaban satisfactorias, nos apuntaríamos al de Berlín. Pero somos conscientes de que nada tiene que ver haber corrido dos carreras de 10.000 metros y un medio maratón, con correr un Maratón con sólo cuatro meses de preparación. Por ello, le hemos dado vueltas, y más vueltas, y nos hemos decantado por un objetivo “a más largo plazo”. No sé cómo lo haremos porque todo el mundo dice que estamos un poco locos, y que además es cuestión de suerte, pero hemos decidido correr el maratón que todo corredor quiere hacer una vez en su vida. Ya imagináis a cuál me refiero ¿verdad?. No sabemos muy bien qué hay que hacer para conseguir un dorsal pero, por difícil que sea, no vamos a cejar hasta lograrlo.


P.D./ Como me he retrasado en mandar este articulillo, os puedo informar de que ¡YA TENEMOS DORSAL!, ya tenemos plaza para el Maratón de Nueva York. Ya os podéis imaginar la emoción cuando nos dijeron que teníamos plaza. También os podéis imaginar la “tensión” y ansiedad ante el reto. Ya tenemos Plan de Entrenamiento. Si somos capaces de cumplirlo, haremos 852 km en las 21 semanas que restan hasta la cita del próximo 6 de noviembre. Para hacerlo más llevadero nos lo plantearemos como un “pequeño esfuerzo” de 40,6 km. de media a la semana. Deseadnos suerte. ¡La necesitaremos!.



  P.A.G. Corredor dominguero. (Junio 2011).







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