11 años llevaba sin participar en un Maratón, por ello me asaltaban dudas sobre el ritmo que debía llevar.

Había entrenado este invierno (duro invierno, por cierto) para alcanzar las 3 horas, pero yo sabía que mi tiempo real estaría entre las 3 horas 5 minutos y 3 horas 10 minutos, sobre todo porque este invierno ha hecho mucho frío y mucho viento, con lo que me habían faltado unos 15 ó 20 días de mejor tiempo para afinar.

Efectivamente estuve en esos registros, hice 3 horas y 6 minutos que me satisfacen plenamente. Pasé la media maratón en 1 hora y 29 minutos, pero ya veía que no podría seguir ese ritmo, así que me lo tomé con calma, regulé y logré terminar decentemente con el sufrimiento propio de un maratón.
  Con los años (voy a hacer dentro de un mes 48), aprendes ha plantearte objetivos realistas y también aprendes a contenerte en momentos de euforia, sobre todo en una carrera como el maratón, donde los primeros 30 kilómetros sirven para calentar y la verdadera carrera empieza entonces, cuando tu cuerpo empieza a revelarse contra tu mente y te da señales para que te pares y no sigas corriendo. Ahí es cuando hay que decirle a tus piernas quién manda y seguir adelante, ignorando el cansancio y sobre todo el dolor, ¿no has entrenado tanto tiempo para esto? Entonces, sigue, has trabajado para el éxito y esto significa llegar a la meta y no quedarte en el camino.

Al final todo merece la pena, lo que unos minutos antes dudabas, ahora se hace realidad. También hay que pensar en la gente que ha puesto su empeño en preparar la carrera para ti, los amigos que han salido a la calle para animarte, los voluntarios que colaboran en el evento, en fin, el pensamiento positivo del que se habla en muchos libros sobre el entrenamiento deportivo.

Tengo que decir que desde la última vez que corrí en Barcelona la carrera ha mejorado mucho, un sobresaliente a la organización; el recorrido bastante equilibrado, con subidas largas y tendidas, bajadas igualmente largas y tendidas, con un ambientazo en todas las calles (completamente urbano el recorrido), en algunos puntos me recordaban los puertos del Tour de Francia, con la gente en la cuneta, animando a los corredores. Realmente impresionante y si tengo que poner algún pero, se lo pondría a las liebres que iban excesivamente deprisa en los primeros kilómetros, de hecho yo a la de 3 horas solamente la ví en la salida. En fin, que una carrera para recomendar, con récord de participación (más de 12.000 corredores) y récord del primer clasificado (2h 7min). Espero volver el año próximo y con algún amigo.


Abelardo Lavilla. Maratón de Barcelona 2010.
alavillan@gmail.com