Guayaquil. Domingo 5 de Octubre de 2008

Domingo 5 de octubre 2008, cinco de la mañana, estadio Alberto Spencer Herrera de la ciudad de Guayaquil, la adrenalina fluye en el ambiente y en mi cuerpo, minutos antes de iniciar mi primera maratón, muchos recuerdos vienen a la mente.

Intentar contar en pocas palabras la experiencia de culminar una maratón no resulta fácil, sin embargo, procuraré resumir cómo fue posible lograrlo, en mi caso personal.

Buen amante como he sido toda mi vida del deporte, hace aproximadamente tres años sentí que mi práctica deportiva me resultaba cada vez más complicada, una hernia discal adquirida a los 22 años (26 años atrás), estaba cobrando su factura. Por sugerencia médica empecé a practicar el trote en las calles y parques de la ciudad, empezando así lo que ahora considero una pasión.
En forma individual primero y uniéndome al Fitnnes Club posteriormente, inicié esta calentura de las carreras, calentura que después de los primeros logros se vuelve una saludable adicción. Conocer cada vez más las actividades de los grupos de corredores de la ciudad, las historias, los entrenamientos, los pormenores de una responsable preparación hacen, poco a poco, que la maratón sea el máximo reto a alcanzar.

En el mes de Julio, con la experiencia de 15 carreras de 10 km, 3 de 15 km y 3 Medias Maratones, decidí que ya era hora de hacer mi primera maratón, la más próxima y cercana: la maratón de Guayaquil, el 5 de octubre.
Comento esta inquietud a Guillermo, nuestro entrenador y a pocos amigos de nuestro club, UIO RUNNERS. Empieza la planificación y las madrugadas, poco a poco las “largas” de 18 km, 25 km, 28 km, 30 km, son los planes para los días sábados a las 05:00, el cuerpo con esfuerzo pero con gusto a la vez, se va acostumbrando a las exigencias.

Domingo 7 de septiembre, la prueba que antecede a la maratón y la que, a mi manera de ver, te da la confianza y la seguridad para hacer un mes después la maratón. Termino los 30 km de Samborondón en 2 horas 39 minutos, bastante bien y con aparentes fuerzas como para hacer 10 km más, creo que la maratón es alcanzable.

Siguieron los entrenamientos y se aproxima la fecha, el grupo que participamos en los 30 km (Patricio Álvarez, Manuel Clavijo, Roberto Rosales, Francisco Miño, Javier Hidalgo, Juan Fernando Paz y Miño y el suscrito, se ve disminuido por razones de salud, permisos no conseguidos y en el caso de Francisco la oportunidad de hacer la primera maratón en la famosa ciudad de Berlín. Al final seremos sólamente Roberto Rosales, Rodolfo Cepeda y yo, los “favorecidos” para viajar al Guayas.

Sábado 4, 13:30 horas, nos reunimos los “tres mosqueteros” acompañados de Alejandro, el hijo de Rodolfo que correrá los 10 km, almuerzo con mariscos, hidratación constante, decidimos hacer el “reconocimiento de la ruta” mapa en mano vamos recorriendo desde la salida del estadio hasta completar los 10 km en el mismo estadio, comenzamos los 11 km siguientes con dirección a URDESA y regresar para culminar los 21 km en el mismo estadio, para iniciar la última etapa de 21 km con dirección al norte de la ciudad, lógicamente se nos hace la etapa más larga por ser la menos conocida, el chófer del auto se sorprende al oír nuestros comentarios de hacer semejante distancia corriendo, se sentía cansado solo de imaginarse.

Poco más tarde asistimos a la famosa “Pasta Party” de la competencia, excelente organización, muy buena comida... nos llenamos de todos los carbohidratos necesarios para reunir energías para el siguiente día, sigue la hidratación constante, cerca de las 21:00 horas decidimos retirarnos a descansar, con Roberto en la misma habitación los preparativos de rigor, uniforme, desayuno, chip, número, música, geles de hidratación... todo listo y a dormir... bueno, un poco difícil hacerlo inmediatamente, la adrenalina, la emoción, los nervios me permiten conciliar el sueño como una hora después, 12:00 horas primera despertada, 01:00 la segunda, 03:30 suena el despertador, a desayunar: galletas, guineo, una barra de cereales, un poco de jugo. Todo listo, 04:15 nos encontramos en el lobby del hotel, taxi para los cuatro y al estadio, calentamiento acostumbrado saludos con los muchos conocidos del parque La Carolina.

05:20 por fin salimos, la idea era hacer los 35K a un ritmo de 5:30 el kilómetro, y de acuerdo a cómo reaccione cada uno, hacer los 7 km finales al ritmo individual, Roberto de acuerdo, Rodolfo no muy convencido nos acompaña a ese ritmo los 2 primeros kilómetros, en los que con susto incluido por un ligero tropiezo y caída de Roberto, Rodolfo decide adelantarse para acompañar a su hijo, bueno, los “dos mosqueteros” decidimos disfrutar del recorrido de los 10 km por la zona regenerada de la ciudad, 55’20’’ tiempo casi exacto a lo programado, ritmo constante, hidratación en cada kilómetro, un gel consumido, iniciamos el recorrido de los 21 km, seguimos disfrutando de la carrera, el mismo ritmo... Bromeamos con el resto de competidores y competidoras, en vista de la ausencia total de público, nos cruzamos con Rodolfo que tiene una ventaja de unos 3 km, terminamos los 21 km en 1h 53’46’’ a un promedio de 5’25’’ el kilómetro, perfecto¡¡¡ Con especial ánimo iniciamos la última y más larga fase, a esta altura Rodolfo está a 1 km adelante, seguimos la larga avenida Francisco de Orellana hasta culminar los 30 km y empezar el regreso; tiempo: 2h 42’10’’ y un ritmo promedio de 5’24’’ el kilómetro, ¡¡¡somos un reloj suizo !!! Acabo de tomar el tercer gel y sugiero a Roberto alcanzar a Rodolfo que sigue 1 km adelante, me dice bueno, pero no luce muy “convencido” empiezo a bajar el ritmo a 4’50’’ el kilómetro, alcanzo y paso a Rodolfo que me comenta tiene dolores en las piernas, logro continuar a este ritmo por 5 km, hasta que llego al primero de cuatro pasos elevados ¡¡¡¡ a la altura del kilómetro 35 empiezo a sentir amenazas de calambre en las pantorrillas, así que inmediatamente “despierto” y regreso al ritmo normal de la carrera 5’30’’

Termino el kilómetro 36 y me acuerdo de la famosa pared ?? se olvidaron de colocarla o realmente es un mito???... Gracias a Dios ni la sentí, sin embargo... en el kilómetro 37 el recorrido se sale de la recta “normal” e ingresa a una urbanización con el piso de concreto, resulta ser la vuelta más larga de mi vida, no veo el momento de llegar al extremo y regresar, por fin aparece, al retorno me cruzo con Roberto saludamos, nos damos ánimo mutuo, lo veo bastante bien... En este punto tengo que recurrir a la mente, a los buenos recuerdos: mi esposa, mis hijas, la familia, los amigos, las satisfacciones, la vida...

Por fin salimos a la avenida nuevamente, kilómetro 40, último gel y la música (mi otra pasión) que desde el kilómetro 25 había sido sólo compañía, este momento pasa a ser necesario motivo de inspiración: es TOTO y “On the line” un clásico ochenteno, me coloco el otro audífono y vuelo... aunque sea en mi pensamiento, llego al 41 y entra POLICE con “Roxanne” inspiración y aliento final, ingreso al estadio con una última progresiva de 300 metros y SODA STEREO y su “música ligera” en los altoparlantes, final feliz.. 3h 51’10’’   ¡¡ LO LOGRÉ !! ¡¡ GRACIAS DIOS MIO !! Soy maratoniano !!!


Diego Burbano A. - dburbano@gourmetfs.com
Quito - Ecuador
UIO Runners