Puedes realizar consultas relativas a este artículo al doctor Barral-Steiner, cardiólogo argentino. Hazlo a través del correo de la web: infocorredorespopulares.es

La manera más sencilla de tener una referencia de la intensidad que llevas durante la carrera es por medio de tu frecuencia cardiaca, que nos permitirá programar una serie de zonas de referencia. En estas zonas hablamos de porcentajes de la frecuencia cardiaca máxima (F.C.M.) por lo que lo primero que tenemos que conocer es esta cifra máxima. Si estás empezando puedes seguir estas fórmulas estandarizadas:

FRECUENCIA CARDIACA MÁXIMA EN HOMBRES 220 MENOS EDAD
FRECUENCIA CARDIACA MÁXIMA EN MUJERES 226 MENOS EDAD


Aquí tienes la tabla desarrollada por edades, sexos y ritmos de entrenamientos:



EDAD
Hombre - Mujer
PULSACIONES MÁXIMAS RITMO R1 (60%) RITMO R2 (70%) RITMO R3 (80%) RITMO VO2 máx. (90%)
     - 18 206 124 144 165 185
     - 19 205 123 144 164 185
     - 20 204 122 143 163 184
     - 21 203 122 142 162 183
     - 22 202 121 141 162 182
     - 23 201 121 141 161 181
18 - 24 202 121 141 162 182
19 - 25 201 121 141 161 181
20 - 26 200 120 140 160 180
21 - 27 199 119 139 159 179
22 - 28 198 119 139 158 178
23 - 29 197 118 138 158 177
24 - 30 196 118 137 157 176
24 - 31 195 117 137 156 176
25 - 32 194 116 136 155 175
26 - 33 193 116 135 154 174
27 - 34 192 115 134 154 173
28 - 35 191 115 134 153 172
29 - 36 190 114 133 152 171
30 - 37 189 113 132 151 170
31 - 38 188 113 132 150 169
32 - 39 187 112 131 150 168
33 - 40 186 112 130 149 167
34 - 41 186 112 130 149 167
35 - 42 185 111 130 148 167
36 - 43 184 110 129 147 166
37 - 44 183 110 128 146 165
38 - 45 182 109 127 146 164
39 - 46 181 109 127 145 163
40 - 47 181 109 127 145 163
41 - 48 179 107 125 143 161
42 - 49 178 107 125 142 160
43 - 50 177 106 124 142 159
44 - 51 176 106 123 141 158
45 - 52 175 105 123 140 158
46 - 53 174 104 122 139 157
47 - 54 173 104 121 138 156
48 - 55 172 103 120 138 155
49 - 56 171 103 120 137 154
50 - 57 170 102 119 136 153
51 - 58 169 101 118 135 152
52 - 59 168 101 118 134 151
53 - 60 167 100 117 134 150
54 - 61 166 100 117 133 149
55 - 62 165 99 116 132 149
56 - 63 164 98 115 131 148
57 - 64 163 98 114 130 147
58 - 65 162 97 113 130 146
59 - 66 161 97 113 129 145
60 - 67 160 96 112 128 144


Los datos obtenidos, aunque fiables, suelen ser conservadores y el margen de error aumenta cuanto más entrenado estés. De todos modos, como es fácil y estamos empezando, puedes usarla.
 Mi amigo Víctor Arufe, colaborador de esta página, recomienda la fórmula de Karvonen. Esta fórmula de Karvonen utiliza la Frecuencia cardiaca de Reserva (RFC), que es la FCM, menos la Frecuencia cardiaca de reposo (FC rep.).

RFC = FCM - FC rep.

Ya hemos obtenido nuestra RFC, o sea, nuestras pulsaciones máximas, con la RFC calculamos el porcentaje de intensidad que vayamos a hacer en nuestro entrenamiento y le sumamos la FC reposo.
 ¿Te has perdido? Normal. Hagamos un ejemplo para que lo veas, tomemos un hombre de 30 años, con 60 pulsaciones en reposo (se toman por la mañana, antes de levantarse).
 Su FCM es de 220 - 30 = 190. A este dato le restamos la FC rep.:   190 - 60 = 130 pulsaciones de RFC.
Para calcular la intensidad de sus entrenamientos (el porcentaje al que desea entrenar), escogemos el porcentaje o ritmo, por ejemplo al 50%:
130 x 50% = 65 y le sumamos la FC rep.:   65 + 60 = 125
Es decir, que el señor del ejemplo debe correr a 125 ppm, para ir a 50% de ritmo cardíaco. Míralo despacio, parece complicado pero no lo es. Encontrarás la tabla de intensidades para el test de Karvonen a pie de página.

También puedes obtener un resultado exacto con una prueba de referencia. Para hacer esta prueba de F.C.M. tienes que estar bien recuperado, mejor si no has corrido el día anterior. Te proponemos dos métodos:
1º. Localiza una buena subida, larga y de mucha pendiente. Lo ideal es que lleves un pulsómetro. Calienta con un trote suave y unas pequeñas progresiones al menos durante 10 minutos. Después del calentamiento, y sin parar, empieza una cuenta atrás de 5 minutos en la que vas a aumentar el ritmo con carrera fuerte, para acabar subiendo la cuesta a tus máximas posibilidades. Los últimos 2-3 minutos debes hacerlos a tope. Fíjate en tu pulsómetro justo en el minuto final o ponte el dedo medio en la carótida (al lado de la nuez), cuenta tus pulsaciones, esta cifra es tu Frecuencia cardiaca Máxima (F.C.M.)
2º. Corriendo o en bicicleta. Después del calentamiento y sin parar aumenta el ritmo todo lo que puedas durante 3 minutos, luego descansa un par de minutos. Fíjate en la lectura de tu pulsómetro al acabar, que será la máxima, o muy aproximada. Ten en cuenta que puedes llegar al máximo unos instantes después de haber acabado esos 3 minutos y esfuérzate para que realmente esos minutos sean lo más intensos posibles.




Para valorar la importancia de la FCM, la Universidad de California hizo un trabajo con un grupo de corredores experimentados que durante 5 semanas incluyeron en su entrenamiento 4 días de carreras al 85-90% de su ritmo, la intensidad recomendada para alcanzar el umbral de lactato (llamado umbral anaeróbico por otros autores).
  Los entrenamientos eran muy sencillos, calentaban suave 10 minutos y luego corrían 35 minutos entre 85-90% de su máximo. Las últimas dos semanas añadieron un extra: en el medio del entrenamiento durante 60 ó 75 segundos corrían al 95% y casi al final hacían otra serie de 95% un poco más larga (de 75 a 90 segundos). ¿El resultado? Mejoraron de media 18 segundos sus marcas en la milla y casi 2 minutos en los 5 km.

Hay un nivel determinado de intensidad en el cual se da el mayor rendimiento en actividades aeróbicas, como la carrera. Por encima de estas intensidades el gasto energético deja de ser proporcional al esfuerzo: el oxígeno que tomamos no es suficiente y nuestro metabolismo empieza a funcionar de modo predominan- temente anaeróbico, de ahí el nombre de “umbral anaeróbico” porque es como una frontera de lo aeróbico a lo anaeróbico. En esta zona es donde se da el mayor progreso en el entrenamiento y depende de la forma física de cada persona, por lo que puede oscilar entre un 75% para alguien no entrenado y llegar incluso a un 90% para un atleta en forma.
  De modo estándar se suele hablar del 80-85% de la F.C.M. aunque la única manera de conocer con precisión las pulsaciones que corresponden a tu umbral anaeróbico es con un test de esfuerzo.
  No es recomendable este entrenamiento para principiantes.




La disminución de la frecuencia cardiaca es el primer síntoma de un sistema circulatorio entrenado, por lo que si estás comenzando a correr puede que te cueste mantenerte dentro de los límites de la tabla, digamos que es normal. se puede en muchas ocasiones bajar de las 50 ppm en reposo, los grandes deportistas consiguen bajar incluso de las 40. Esta reducción del número de pulsaciones tiene un efecto muy beneficioso sobre el trabajo cardíaco, puede inducir a un aumento de la cavidad cardiaca (dilatación) y del espesor de las paredes cardiacas (hipertrofia).
  Se puede determinar el número de pulsaciones en reposo (FC rep.) de una forma sencilla, aunque fiable, por la mañana, después de despertarse, estando todavía en la cama. Si no dispones de pulsómetro, recuerda que el pulso se toma o con tres dedos (sin el pulgar) de una mano a nivel de la arteria radial, en la muñeca, bajo la base del pulgar, o bien en la yugular, justo a uno y otro lado de la nuez. Puedes contar 6 segundos y multiplicar por 10, o mejor, 20 segundos y multiplicar por 3.

La recuperación tras el ejercicio es uno de los mejores indicadores de nuestra forma física. Al tercer minuto tras el esfuerzo debe estar en un 30% por debajo de la FCM. Lógicamente, cuanto antes baje el valor, mejor será la condición física.

Es necesario saber que existen unas zonas o ritmos de entrenamiento y que, según cuál se utilice, estaremos incidiendo en uno u otro sistema energético. Se suelen considerar cinco zonas:


CUADRO DE INTENSIDADES
ZONA DE RECUPERACIÓN-REGENERACIÓN

INTENSIDAD MÍNIMA
ENTRE UN 50-60% DE LA FRECUENCIA cardiaca MÁXIMA

RITMO R1
Es lo mínimo que podemos hacer para encontrar algún beneficio. En esta zona no se producen adaptaciones, a menos que el nivel físico de la persona sea muy bajo. El metabolismo energético es el de los ácidos grasos y la intensidad de trabajo es bajo.
Puede servir para gente con poco nivel físico o para intercalarlo como trabajo de recuperación de otras sesiones más importantes. Es el nivel al que debemos hacer los ejercicios de recuperación tras el esfuerzo.
Cuando andamos estamos en esta franja.
ZONA DE TRABAJO AERÓBICO 1

INTENSIDAD BAJA
ENTRE UN 60-70% DE LA FRECUENCIA cardiaca MÁXIMA

RITMO R2
En esta zona ya se empiezan a producir adaptaciones que serán más importantes en función de la calidad y cantidad de trabajo que se realice. El metabolismo energético es el de los ácidos grasos y el de los hidratos de carbono, si el nivel de intensidad es elevado la utilización de los hidratos de carbono es mayor.
Se puede utilizar en cualquier persona que tenga un mínimo de condición física.
En esta zona se realiza una gran parte del entrenamiento para carrera de fondo.
ZONA DE TRABAJO AERÓBICO 2

INTENSIDAD MEDIA
ENTRE UN 70-80% DE LA FRECUENCIA cardiaca MÁXIMA

RITMO R3
Tiene las mismas características que el anterior ritmo, pero con más intensidad, por tanto la degradación de los hidratos de carbono es mayor en esta zona. Es un trabajo de más calidad y en donde se pueden obtener una adaptaciones muy interesantes para la mejora de la condición física. De hecho esta zona es ideal para el entrenamiento de la capacidad aeróbica. Diríamos que es la zona deseada de ritmo cardíaco.
Óptima relación entre la mejora y la fatiga. Es un ritmo en el que te puedes encontrar cómodo a pesar de su exigencia y lo más rápido que puedes mantener por largo tiempo.
ZONA DE UMBRAL ANAERÓBICO 2

INTENSIDAD ALTA
ENTRE UN 80-90% DE LA FRECUENCIA cardiaca MÁXIMA

RITMO R4
A este nivel se puede trabajar en o muy cerca del umbral anaeróbico, un poco por encima y un poco por debajo.
Cuando se entrena dentro de este rango empieza a ser necesario metabolizar el ácido láctico, ya que se genera este compuesto por la alta intensidad. Se puede entrenar más duro y en muchos momento en ausencia de oxígeno. Sólo se debe utilizar en personas con buena forma física.
Se suelen hacer series cortas, de 5 minutos como máximo. No repetir más de una vez por semana, a lo sumo, y sólo si estás bien preparado, dos veces.
ZONA DE ALTA INTENSIDAD

INTENSIDAD ALTA
MÁS DEL 90% DE LA FRECUENCIA cardiaca MÁXIMA

RITMO R5

A este nivel sólo se puede entrenar si se está perfectamente en forma. Se trabaja siempre por encima del umbral anaeróbico, o sea, con deuda de oxígeno. Esto significa que tus músculos están usando más oxígeno del que puede proporcionarte tu cuerpo.
Sólo se recomienda este nivel para deportistas de nivel muy alto o de élite.


El cuadro de intensidades usando el test de Karvonen es el siguiente:

CUADRO DE INTENSIDADES
Ritmo 1 - R1 Umbral aeróbico mínimo =
50% de RFC
Ejemplo: RFC x 0,50 + FC rep.
Ritmo 2 - R2 Trabajo dentro del umbral aeróbico =
51-70% de RFC
Ejemplo: RFC x 0,60 + FC rep.
Ritmo 3 - R3 Trabajo dentro del umbral aeróbico =
71-84% de RFC
Ejemplo: RFC x 0,75 + FC rep.
Ritmo Umbral - Trabajo en el umbral anaeróbico =
85-95% de RFC
Ejemplo: RFC x 0,90 + FC rep.
VO2 máx. Aproximadamente VO2 máximo =
96-100% de RFC
Ejemplo: RFC x 0,97 + FC rep.


Y, por último, unos conceptos sobre los umbrales de entrenamiento:
Se entiende por umbral mínimo de entrenamiento a la intensidad que debe alcanzar la carga para que produzca en el deportista adaptaciones que mejoren su rendimiento en esfuerzos prolongados. Karvonen situó este nivel en un valor aproximado al 50% de la RFC.
En relación al umbral aeróbico hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • No todas las personas tienen el mismo umbral mínimo.
  • Estímulos por debajo del umbral mínimo no producen adaptaciones.
  • Una vez sobrepasado el umbral mínimo la eficacia del entrenamiento aeróbico es mayor, pero siempre y cuando no sobrepase el umbral anaeróbico.
  • Las mejoras a consecuencia del entrenamiento aeróbico son mayores en las primeras fases del entrenamiento.