El running se ha convertido en una actividad deportiva de masas. Cada vez son más las personas que optan por abandonar el ritmo de vida frenético de las grandes ciudades para adentrarse en los entornos naturales que las rodean. Pero a menudo se convierten en contextos mucho menos accesibles que los que podemos encontrar en la ciudad, esto provoca que sea necesaria una preparación previa que nos ayude a encarar los retos con eficiencia y eficacia.
En este escrito os ofreceremos una serie de consejos con el fin de facilitar vuestra integración en un entorno natural con el fin de practicar running. Nuestra disciplina física, debido a sus especificidades, requiere algunas consideraciones. Lo primero que hay que tener en cuenta, obviamente, es el calzado. No es lo mismo correr sobre cemento o sobre pavimento que sobre arena. En un entorno natural nos encontraremos a menudo caminos sin asfaltar, con una gran presencia de rocas o arena. Esto genera un desgaste más directo sobre nuestra suela y puede provocar que el calzado principalmente urbano se rompa. Hay que dirigirse a una tienda especializada donde se nos oriente de cuáles son las mejores herramientas orientadas a nuestros intereses.
Más allá del calzado, también hay que tener en cuenta que si salimos de la ciudad, a menudo las temperaturas bajan. Esto nos obligará a estar más abrigados; si salimos a correr por la tarde es probable que nos encontremos con la noche, debemos ser conscientes de este hecho. E independientemente de llevar prendas más gruesas también es recomendable llevar una linterna o un frontal.
El tercer punto es el teléfono móvil. Puede parecer una obviedad, pero no por ello es menos importante. La montaña puede convertirse en un enemigo peligroso para los que no están versados en este tipo de entornos. El teléfono inteligente nos puede ayudar de manera directa, ya sea por la presencia de una brújula -elemento que casi todos llevan ya de serie-, o por los mapas. No hay que olvidar que las rutas naturales no se encuentran tan bien identificadas como las rutas urbanas, y hay que mirar de manera previa cuál será nuestra travesía y su distancia. Existen aplicaciones especializadas que nos permiten planificar nuestro itinerario antes de salir de casa, junto con los kilómetros que recorreremos y su duración determinada. El teléfono también nos puede servir para alertar de algún posible peligro, o simplemente para solicitar ayuda si nos perdemos en medio de la montaña.
Al salir de la ciudad, también debemos tener presente que encontraremos pocos comercios o espacios donde podamos comprar comida o bebida. Hay que llevar la bebida de casa, junto con algún alimento que pueda saciar nuestra hambre si ésta se presenta. Es mejor que sobre que no que falte, y siempre será un elemento a favor nuestro si llevamos una gran cantidad de agua en la espalda.
El trail running, nombre técnico con el que se conoce el hecho de salir a correr por la montaña, requiere una preparación previa. Por lo tanto, si somos nuevos corredores, es mejor pecar de conservadurismo. Las primeras rutas deben ser de pequeña distancia, con el fin de adaptarse al terreno y conocer su orografía. Poco a poco se pueden ampliar las distancias y el desnivel aplicado, obteniendo mejores resultados y analizando cómo mejora nuestra capacidad física. Las distancias de ciudad no son las mismas que las de un entorno natural, hay que tener este hecho muy presente y afrontar el reto con respeto y con previsión. Buena ruta.