1ra Corintios 9:24
"¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis."

  Igual que el año pasado, prometí escribir mis vivencias de ésta mi segunda maratón. Muchos amigos dudaron que volviera a entrenar para algo tan AGOTADOR como es el correr una maratón, pero ya a estas alturas, no concibo mi vida sin correr: más que un deporte, el correr se ha convertido en mi eterno refugio. Cuando amarro mis zapatillas, existe una comunión perfecta entre mi espíritu, mis piernas y el latir de mi corazón.

Este año el plan que me hizo, Félix de Sedas (mi entrenador) fue mucho más completo y extenso que el del año pasado. Iniciamos entrenamiento a mediados de febrero, me hizo hacer y aprender cosas del mundo del correr que no conocía: mejoramiento de la zancada, saltos múltiples en grama, estiramientos, test de respiración etc, A inicios de  marzo estaba ansiosa, solo me tocaba correr tres días a la semana.(imposible para alguien que corre seis).

A partir del mes de marzo, iniciamos la doble jornada. En las mañanas hacía trabajo regenerativo en pasto o pista y dos veces por semana, en las tardes, trabajo de pesas para piernas y brazos. Salía molida de cada sesión, pero eso sí... ¡dormía como un bebé! Saltaba de mi cama 4:00 a.m. y a las 5:30 ya estaba en la pista del Domo, (instalaciones de la Escuela de Educación Física de la Universidad de Panamá).
  Debo confesar que no me gusta el trabajo de pista, recorrer como mínimo 10 veces los 400 metros reglamentarios a tu mayor capacidad... Es extenuante, pero cuando terminaba me sentía LA PERSONIFICACION DE LA ENDORFINA.

Religiosamente, semana tras semana, regresé a hacer mis vueltas al Parque Omar, en mi país Panamá. Este parque es una escuela de resistencia para los corredores de fondo. Volví a encontrarme a mis amigos de siempre que me esperaban para saber cuántas vueltas me tocaban y hacer una u dos conmigo... Eso sí, yo llevaba el paso. Cada vuelta en nuestro parque representa 3,7 km, pero con elevaciones que no te permiten bajar el ritmo, o lo subes o lo subes…!

En la Pista del Domo, este año hice un nuevo grupo de amigos, casi siempre estudiantes de Educación Física que tenían que cumplir una cantidad de vueltas a la semana para apreciación en la calificación semestral de la clase de atletismo. Los muchachos (más jóvenes que yo) me gritaban desde las gradas: "Oye, Iris, ¿y cuantas le vas a meter hoy?

  

Las mañanas en que salía de la pista del Domo, iba dispuesta a CONQUISTAR EL MUNDO (como PINKY y CEREBRO), e iniciar mi día laboral. Pendiente de cargas por importar, verificar costos aduanales, llamadas internacionales. El día a día del que trabaja logística de carga multimodal. En cada nuevo camino por recorrer, Dios me ha hecho conocer gente con las cuales he aprendido a querer a cada ser humano, con sus defectos y virtudes. Y aceptar que no le debo de buscar respuestas a la vida, ante un amigo que no es totalmente afín conmigo. Imagínense que bendición es unir a diversas personalidades que disfrutan el correr igual que yo.

Este año pertenezco a los STREET RUNNERS, un grupo de corredores fondistas que nos reunimos todos los domingos a hacer fondo. Somos TAN DISTINTOS... pero nos unió el correr. Después de cierto tiempo creamos los AFTER RUNNING, después de correr los domingos, desayunamos juntos, bendecimos los alimentos y compartimos otro rato, más que como corredores, como amigos.

En el mes de marzo hicimos un TRIP-TRAINING de María Chiquita a Portobelo (20,5 kilómetros). María Chiquita es una comunidad en la entrada a la Provincia de Colón, a una hora aproximadamente de la Ciudad de Panamá. Recorrimos todo el trayecto corriendo y finalmente llegamos a Portobelo, en la Costa del Caribe, ubicado exactamente en la mitad del Canal de Panamá y el Archipiélago de San Blas. Todo un paraíso por explorar, turísticamente, de nuestro país.
  Después de correr, tomamos una lancha pequeña y zarpamos a una playa, totalmente deshabitada y digna de los ricos y famosos. Qué BIEN que la pasamos!!

Al iniciar mi entrenamiento de este año, mi meta fue bajar mi tiempo en la maratón a 4 horas. Llego el momento, que nada de lo que hiciera mi YO INTERIOR sentía que era suficiente. Aproximadamente entre abril y mayo bajé súbitamente de peso y me comenzaba a preocupar, aún faltaban los dos meses más duros del plan. Decidí entonces COMER MAS.!! Por la dieta tan estricta que manejo para mantener a raya mi situación genética con los niveles de colesterol, ya me sentía como una puerquita que estaba engordando para ser cenada en Navidad, pero no logré subir más de cinco libras.

Antes de mi maratón hice 5 fondos de 21 km, uno de 31 y otro de 34 km. En todos me sentí TAN BIEN!!! Incluso quería seguir corriendo. Finalmente llego julio, Nilda, mi amiga de siempre, nuevamamente hace mi antojo realidad y me envió para correr la maratón un TRISUIT, precioso. Pero imagínense, llegando el trisuit. Recibo por parte de mi amigo corredor Daniel Alveo una invitación de pertenecer al equipo de maratonistas que por primera vez en Panamá, serían patrocinados por la CINUP-ONU. (Centro de Información de las Naciones Unidad en Panamá). Obviamente, no podría correr con mi trisuit, sino con los implementos que ellos me entregarían. Al acercarse la fecha, mis niveles de adrenalina+endorfirnas estaban al máximo. Y este año correría con una camiseta de un Organismo Internacional. Imagínense cuanta presión podría sentir esta CORREDORA EMPÍRICA de maratones!

El domingo antes de la maratón, Eliécer, el Triatleta de los STREET RUNNER, me hizo una visualización de la maratón, es una experiencia indescriptible: en un ambiente de total calma, él me visualizaba y describía cada kilómetro por recorrer y me transmitía pensamientos positivos. Cuando terminamos y mentalmente llegué a la meta, mi corazón iba tal cual 42,195 km, era tanta mi emoción que esa noche demoré mucho en conciliar el sueño.
  Finalmente llegó mi semana, prometí que este año para liberar algo de ansiedad, haría muchas actividades en las mañanas y en las tardes al salir de mi oficina. Fui a darme un masaje anti-stress, el lunes. Fui de compras con Pris el Martes, y a las oficinas de la ONU en Panamá para la presentación oficial del equipo de corredores. El miércoles fui a una tarde de vinos y quesos con mi amigo Edgar, salí a cenar pastas y arreglar el mundo la noche del jueves con otro amigo. Y finalmente el viernes en horas de la mañana hice mis últimos 40 minutos de trote, en la tarde fui al Salón de Belleza, me hice un tratamiento regenerativo en el cabello y lo regresé a su estado natural: cero rizos al viento.

  

Y llegó el sábado 4 de agosto, trabajé hasta el mediodía, en la tarde fui a la cena de pastas que la ONU nos ofreció al equipo de corredores, no comí mucho, ya que debía degustar en casa de José e Ivonne unos ricos ravioles que Ivonne había hecho. A las 3:00 a.m. ya estaba despierta. Inicie mi proceso de vestirme y untarme todos los ya conocidos líquidos de corredores, nuevamente me embarga esa emoción que sólo se apodera de mí cuando ya me visto de batalla para otra maratón, igual que el año pasado, mi corazón ya iniciaba con pulsaciones más rápidas. Decidí orar a Dios y pedirle mucha PAZ durante los 42km.

Llegamos a Multiplaza donde este año partiría la maratón, estaban todos mis amigos corredores que día tras día había visto en donde anduviera corriendo igual que yo. Todos teníamos el mismo rostro, Una mezcla de alegría y ansiedad. Esperando el disparo de salida, elevé mi ultima plegaria a Dios, le pedí que permitiera que mi corazón dejara de latir tan fuerte. Tenía miedo que de tanta emoción, arrancara a un paso que no era por el cual había entrenado. Este año a diferencia del año pasado, decido correr con música, faltando dos meses para la maratón se me dañó mi compañero ideal, el I-POD, tuve que recurrir a abusar de mis amigos y Eliécer me prestó su MP3. Es decir que mi compañero prestado llevaba la buena vibra y resistencia de un triatleta. Creo que todos me notan lo ansiosa que estoy, como una abrazoterapia-colectiva, deciden enviarme su buena vibra en abrazos... cuan gratificantes fueron todos. Cuando ya tomo lugar atrás de la meta, José me dice: “Tranquila, ya tú sabes lo que tienes que hacer”. Suena el disparo e inicio mi maratón escuchando música instrumental oriental, pienso: “Mejor no puede ser, con esta música se me bajarán los niveles de ansiedad”. Iba tan concentrada con la música, que no me había percatado que mi sobrina Linnette, iba a mi lado desde su carro. Me grita: "Sonríe, Laly... Ya te comencé a filmar. ¡!!!!, ya estaba entrando al Parque Industrial Costa del Este, es un boulevard con poco tiempo de construcción. Mantengo el paso por todo este trayecto.

Llegamos al km 10, veo mi cronómetro, llevo 53 minutos. (Escucho un Concierto en Vivo de Maná!!) y estoy súper bien, no puedo tener mejor compañero, Elmer Ortiz (un maratonista de talla internacional y con mil batallas ganadas), su familia lo acompaña desde un bus y me adoptan en el TEAM de SOPORTE FAMILIAR.

Salimos de Costa del Este y le pido a Elmer que no me deje acelerar el paso, ya estábamos en el km 15 y mis piernas (igual que siempre), quieren acelerar. Y como si el MP3 estuviera en conspiración con mis piernas suena Matador de los fabulosos Cadillac.
  En el Puente de Panamá Viejo, me sale desde su carro, mi querido amigo Rolando Piñeros, no sé cómo hace para correr a mi par y darme un beso en la frente, me echa agua en la espalda. Me quito los audífonos para escuchar qué me dice y sólo en su nerviosismo atina a decirme: "Estoy orgulloso de tí". Nunca nadie me había dicho eso... al correr!

En el km 21, el personal de apoyo de la ONU, me entrega un power gel y una botella de agua fría, miro mi crono y llevo 1:46, no lo puedo creer, me asusto, voy más rápido de lo que pensaba, mentalmente trataba de controlar mis piernas, pero qué difícil se me hacía bajar el ritmo. No tenía ningún dolor, excelente aire y no sentía que llevaba ya media maratón recorrida.


En el km 25, saliendo de la Avenida Balboa, siento un leve tirón en el muslo izquierdo, no le presto atención, pero, al tratar de subir a paso rápido el puente que conecta Calidonia y la Avenida de Los Mártires, el tirón se convierte en un leve calambre que me asusta y decido bajar el ritmo de subida. Con la más baja intensidad que podía hice el recorrido hasta la entrada a la Calzada de Amador, Elmer aún estaba conmigo y le digo con aire de confidencialidad que tenía un tirón en el muslo, que sentía que se estaba bajando a los gemelos. Era un dolor que nunca había sentido, mi compañero me explica que ya cuando se llevan 30 km se inicia la famosa pared y es donde sale a flote cualquier achaque. El inigualable Elmer me dice que no me preocupara, que él sabía que yo estaba preparada y que: "Pa´lante!!! Pero yo, que nunca había sufrido de nada al correr, decidí concentrarme en la música, mantener el paso y tratar de olvidarme del dolor. En el MP3 sonaba “Dime que no” , de Ricardo Arjona.

Al frente del Centro de Convenciones Figalli, veo un cartelón que me hace sonreir: "Street Runners - Puesto de Agua". Ricardo el hermano de Ivonne y su esposa corren para hacerme entrega de una bolsa con frutas en trocitos y un gatorade. Ellos igual que yo se ven felices de verme. El sol a estas alturas es inclemente, pero no lo siento, toda el agua del mundo me la he echado encima.

A mitad de la Calzada de Amador, me aparece otro amigo César Vázquez, con su bicicleta recorre conmigo casi 2 km, me dice: “Te ves bien, llevas buen paso”. Le cuento que voy reservada, porque tengo un leve tirón en el muslo, me dice que por qué no paro y se ofrece a darme un masaje. Y le digo: "NO... siento que si me detengo, se me descontrolará el dolor. Salimos de la Calzada de Amador, otro puente que subir, lo subo con el mismo paso. Llegamos a El Chorrillo y me emociono al escuchar que viene una de mis canciones favoritas "Every breath you take" de The POLICE, trato de concentrarme cantando la canción (cuando estudiaba inglés tuve que aprender la fonética de muchas canciones y ésta me la sabía de memoria). La gente que está en las aceras de la Avenida de los Mártires me mira como si estuvieran viendo la foca de un circo. Disfruté mucho ver esos rostros!!

Ante mí otro puente que subir, el que comunica las Avenidas 5 de Mayo y Balboa, otra vez siento el dolor que me abarca toda la pierna izquierda, pero confieso que a esa altura aún era soportable. Inicio el trayecto de la Avenida Balboa, la gente de la ONU nos ha apoyado muchísimo en todo el recorrido, calculo que cada 2 km me entregan gatorade y un grupo especial te apoya desde las aceras, dándote ánimos. A esta altura escucho los "12 discípulos", uno de mis regues favoritos. Toda esta Avenida no me abandona el dolor , pero según mi estrategia de carrera, apretaría lo más que pudiera en los últimos 5 km. Cometo el fatal error de retar al dolor y trato de ampliar la zancada, frente al Club de Yates y Pesca, la pierna izquierda, me falseó y casi caigo, me descontrola el calambre en todo el cuerpo y se fija al gemelo de la pierna izquierda. Me embarga un sentimiento de impotencia que nunca había sentido al correr, me siento muy triste, no puedo creer que faltando 4 km para terminar ese dolor incesante no me lo permita. Decidí adoptar un paso de trote constante, pero ya no pude más y eché a llorar con todas las fuerzas de mi interior. Como para demostrarme que Dios siempre nos envía mensajes a través de otros seres humanos que a veces ni conocemos, una pareja de novios que se ven de lo más románticos sentados en el pasto, me dicen: “Vamos, que va bien”. Entonces, confirmo que no se me nota que voy herida, es decir, que no he perdido MI GLAMOUR COMO CORREDORA. Entonces decido orar, le pido a Dios me permita lograrlo, que no importa con dolor o sin dolor que me deje llegar a la meta. Me quito los audífonos y trato de recordar qué misterio del rosario es para los domingos, pero no lo recordé y decidí orar un misterio de gozo. Decía mi abuela: "Cuando ya no puedas más ora un rosario con fe, después todo lo verás distinto". Me concentré en cada palabra y antes de terminar, sentí que se fue apoderando de mi mucha paz. Como si fuera una película, mi mente proyecta, todos los kilómetros recorridos, ya sea de madrugada, de tarde, de noche y todo lo que fue mi entrenamiento para este gran día. No sé en qué segundo mágico Dios, con su inmenso poder, deposita en mi corazón FE Y FORTALEZA y decido correr estos 3 últimos kilómetros con la seguridad de que ya había terminado esta maratón, ya no me importa si tengo o no tengo dolor, recuerdo las palabras de Eliécer en la visualización, siempre me repetía: "¡Eres una ganadora!".

Aún no se por qué, pero me viene a la memoria el comercial de uno de mis whiskys favoritos Johnny Walker que dice KEEP WALKING. Entonces decido poner en todos mis sentidos y en mis piernas el eslogan KEEP RUNNING.
Después de un kilómetro con el paso que he adoptado para soportar el calambre, me da mucha risa, porque pienso cuantas muletillas mentales más podré adoptar con tal de terminar glamorosa una maratón. Llego al ultimo puente del recorrido, a sólo 1 km de la meta, como para animarme suena en el MP3 "I´m so excited" de The Pointer Sisters (otra de mis favoritas). Subiendo este puente me pasa con rostro de agotamiento la ganadora de años atrás de la Maratón de Panamá, la Gran Corredora chiricana Cirza Rodríguez, me dice: "VAMOS MUCHACHITA, ya llegamos..! Durante todo el recorrido, no había permito que me pasara, y ella se mantuvo siempre reservada.

Vienen mis últimos 500 metros, de mi segunda maratón, estoy feliz, he logrado llegar, me sale de repente un grupo de la ONU, me aplauden al unísono. Entro de vuelta a Multiplaza, ya veo la meta... escucho entre tanto ruído que anuncian mi nombre y los gritos de Pris, Jose, Ivonne y Liny. Finalmente paso la meta, paro mi crono en 4horas y 10 minutos, me persigno y me recibe con un fuerte abrazo José. No recuerdo cuantas personas más me abrazaron, me besaron y finalmente me alzaron. Ya con el sprint final la pierna decide descomponerse del todo pero yo sólo pienso : GRACIAS, DIOS MÍO... Otra vez lo logré. Y me permitiste bajar mi tiempo del año pasado. Iam so excited.!!! En la premiación de este año, se premió a las diez primeras mujeres panameñas que llegaron a la meta, yo había llegado sexta, pero por no estar presente no pude subir a recibir el premio. Quién mejor que mi hermano José para recibirlo.

En la tarde del domingo, después de la maratón con su habitual humildad me llama vía telefónica Elmer, estaba preocupado por mi calambre, me da algunos consejos para liberarme del dolor que aún después de varias horas no me deja y ambos acordamos que hicimos una excelente dupla, me dijo una frase que viniendo de él, lo tomaré como una nueva lección y una motivación a mi ego femenino, me dijo: "Amiga, hoy demostraste la gran casta de corredora que hay dentro de tí, no es cualquiera que termina una maratón con la clase de dolor que tú llevabas. Nunca dejes de ser una Corredora de Corazón.” GRACIAS ELMER.!! Prometo no defraudarte.

  

Cómo terminar mi nueva aventura sin dejar constancia de mi agradecimiento a todos aquellos que fueron mi soporte en esta mi segunda experiencia como maratonista. Me postro ante los pies de ese ser supremo que es Dios y decido tener presente por el resto de mis días que no hay nada que no se pueda superar, cuando ese ser omnipotente siembra en nuestro interior FORTALEZA.
  Después de Dios... mis ángeles terrenales:
Mi mamá y mi hija Geraldine Astrid, por soportarme mis habituales niveles de hiperactividad en casa.
Al FAN CLUB INCLAUDICABLE... José e Ivonne, mi sobrina Linny y desde USA, Nilda. El solo pensar que los defraudaría... hacía que se me olvidara el dolor. ¿Qué haría sin ustedes?
A Pris. Gracias por cuidarme durante todo este período, por obligarme incluso a comer, cuando entre tantos stress ni apetito tenía, y darme soporte emocional cuando la gente a mi alrededor se propuso poner ruído en mi psiquis.
A Eliécer. Gracias Blood, por brindarme tu amistad desinteresada y asumir el rol de psicólogo deportivo de esta terca que le gusta correr. Este año Pris y Eliécer me enseñaron que cuando se aprecia a un amigo con el corazón, no importa qué etapa de nuestra vida esté pasando, ambos siempre sacaron tiempo para hacerme sentir su apoyo.
Imagínense, Pris está en la última etapa del embarazo de su primer bebé, Sebastián. Y a Eliécer y su esposa les nació también su primer bebé, Gael Gabriel.
A Daniel Alveo, aún sabiendo que en nuestro club nacional, existen mejores corredoras que yo, confió en mí y le dio el inmenso e inolvidable placer a esta aprendiz de maratonista, correr para el Equipo de la ONU. Mi eterno agradecimiento, Daniel.
A mis amigos los STREET RUNNERS, por demostrarme que no existe edad, para vivir intensamente todo lo que hacemos.

Si me pidieran resumir lo que ha sido para mí ésta mi segunda gratificante experiencia como maratonista, les diré:
“He descubierto que, aunque la mayoría de los mortales llama esto del correr y correr una obsesión, descubrí que más que OBSESIÓN... es una PASIÓN”.

Iris L. Regalado
Maratonista 190







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