Otro año más hemos tenido el placer de acompañar a los sillistas paralímpicos en el Maratón de Sevilla. Ha sido este domingo pásado. Temprano, a las 8:30, JuanMa Mellado nos había citado en el punto de salida, junto al Estadio ¿Olímpico? de Sevilla. Y puntuales, allí estabamos los nueve (Mireia, Anselmo, Pepe "El Carpi", José Antonio, Jesús Machado, Juan, JuanJo, Paco "El Marqués" y yo, Paco Veredas), con bastante frío.

Como siempre JuanMa, andaba liado de un lado para otro, amarrando los últimos cabos para la organización del evento, por lo que, después de unos últimos consejos y entregarnos la acreditación para la bici, dejó a nuestro criterio la elección del atleta al que acompañar. Como es natural todos queremos ir con los primeros, y es que la sensación de tener la ciudad cortada al tráfico y circular por ella "a piñón", es alucinante.
  Juanjo, Pepe, Jesús, y Paco, que son los que más "andan", se adjudicaron a los dos primeros sillistas: Marco Antonio Baena y Jordi Madera, paralímpicos ellos. El catalán finalista en la Paraolimpiada de Pekín y con amplio palmarés. Y Marco, atleta de renombre nacional con la intención de batir su marca ese día. Así pués esa pareja "prometía" dar "caña".
  Juan y Mireia, acompañarían al tercero: Juan José Lara, un atleta de Montequinto al que no he visto en años anteriores, pero que parecía interesante.
  Anselmo y yo, nos acoplaríamos al cuarto y quinto, a los que pido perdón por no saber sus nombres.

Comenzada la carrera, la pareja "cañera" no se hizo esperar y se lanzaron hacia adelante perdiéndose rápidamente, escoltados por nuestros cuatro amigos. Juan José, también comenzó a dejar distancia entre él y los cuarto/quinto. Aunque aun así estos, vaya cómo manejaban los brazos.

Sobre el km 5 pudimos ver cómo la cabeza de carrera (los atletas de a pie) nos iban comiendo terreno a, nunca mejor dicho, pasos agigantados. Por eso, poco antes del km 10, la organización nos conminaba a dejar a nuestros sillistas y "tirar pa´lante". (En teoria, no podemos acompañarlos entre los corredores, por lo que una vez que los alcanzan hemos de abandonarlos).
  De esa manera, cuando la cabeza de carrera nos obligó a dejar la pareja 4º/5º, metí todos los "jierros" y a intentar alcanzar al 3er sillista. ¡Casi cuatro mil metros me costó contactar con Juan José! ¡Vaya cohete! Eso sí, una vez con éste, hasta el Olímpico sin bajar casi de 20. ¡Qué gozada!

Un poco pasadas las 11:30 los dejabamos en la Puerta de Maratón del estadio, ya que, tampoco nos dejan entrar con las bicicletas a las pistas. Ahora a ver a los compañeros atletas qué desperdigados por la ciudad, devoraban kilómetros, acercáandose al arco de meta del km 42 con 195 m. Enhorabuena a todos, a los que llegaron y a los que se quedaron por el camino. Todos merecen mi admiración.

Ver más fotos en Picasa.

Del blog "Guadiato16" de Francisco Veredas P.