Ya está aquí, por fin llegó, mi segunda carrera: la III Media Maratón de Cehegín. Es día 24 de Julio, hace tan sólo un mes que me aventuré con la primera y aquí estoy ante mas de veinte kilómetros, no me asusta la distancia , lo que me da miedo es correr entre la gente, somos más de cuatrocientos cincuenta corredores y yo me siento tan pequeño...
Me dirijo hacia la carrera, recojo el dorsal, todo son nervios. Como de costumbre estoy a punto de volverme a casa. Pero ¡no¡ Esta distancia ya la he corrido yo en mis tiradas largas de los domingos, y si alguien le asombra ver a un individuo de 94 kg en esta fiesta que piense que la pasión que yo siento en ese momento no es comparable a nada.
Me encuentro en la salida, en lo alto del pueblo, junto al castillo, el sitio es precioso, las vistas de todo el pueblo son fantásticas, pero parezco un flan, tengo incluso que buscar un aseo.
Me encuentro rodeado de corredores, siento que ellos están todos tranquilos, me siento pequeño...

Este último mes ha sido la leche, me he dedicado a buscar entrenamientos en Internet para poder correr con garantías la media y he alucinado con los entrenos, incluso algunos eran contradictorios. Me pregunto si de lo que se trata es de disfrutar de un hobby o de estar a tiempo para los europeos de Barcelona. Que si series, pesas, fisio, tiradas largas, fartlek... y donde dejo lo de disfrutar con un paisaje, lo de volar con una canción mientras corro, lo de apretar porque me apetece alcanzar ese esfuerzo final, lo de imaginar que mis pies no tocan el suelo... Lo único que he hecho es correr un poco más rápido, y el fartlek ése resulta que es lo que hago desde que empecé a correr: cambios de ritmo. Yo a lo único que aspiro es que esta droga que no me deja vivir sin correr, que lo paso mal incluso cuando descanso, no me abandone jamás. He venido corriendo unos 10 km tres días a la semana y los domingos una tirada larga de entre 17/20km.

Dan la salida, esta vez si me cogí mi bidón, empezamos cuesta abajo, rápido, voy de los últimos porque la calle es muy estrecha y nos estiramos como un enorme gusano. Primer tramo un km y pico y entramos en el circuito de casi cinco km que tendremos que recorrer cuatro veces, empiezan las cuestas, arriba abajo... Estoy engarrotado, por nada del mundo quiero fundirme, aunque estamos corriendo algo más rápido que en mis entrenos. El ritmo va fenomenal son ya casi seis km y me encuentro estupendo, la gente es muy maja, anima y eso te hace correr con mas ganas.

Primer paso por meta, hay mogollón de gente, flases, música, mi hijo aplaudiendo... Se disparan las pulsaciones y pienso que no puede haber algo más maravilloso en el mundo. Me vengo arriba, pero pienso que esto acaba de empezar y hay que ser prudente, soy un pollo en esto.
  Segunda vuelta y las sensaciones son aún mejores, bromeo con la gente del público. Estoy tan feliz… creo que puedo ir más rápido pero me da miedo, por nada del mundo quisiera abandonar. Ya sólo queda el tirón final decido correr “fuerte”, tengo los vellos como escarpias adelanto a mucha gente, cojo a mi hijo de la mano y cruzamos la meta juntos, todavía me emociona, 21 km y hace menos de un año estaba putrefacto en mis 122 kg con 36 años, pensando qué es lo que me tocaba vivir, añorando oportunidades perdidas y no recuperables, pensando en lo que pude haber sido o hecho. ¡Y no es así señores! Hoy por hoy creo que sería capaz de hacer cualquier cosa que me propusiera; con trabajo, empeño e ilusión todo es posible y si no lo es, disfrutaría intentándolo.

Tiempo real un interminable 1h 54m, y las sensaciones fenomenales acabé muy bien, para mí fantástico, no fui el más rápido, pero quizá sí el más feliz, buscad un sólo ápice de sufrimiento en las fotos, no lo encontraréis, sólo reflejan felicidad.

Esa noche no dormí nada; entre el dolor de piernas y la emoción, sí sobre todo la emoción, a las cinco ya estaba despierto escribiendo al autor de esta página intentando compartir los sentimientos que me desbordaban, era todo felicidad.

Lo siguiente no sé que será, quizá una media de montaña que se puede hacer incluso andando “La media de Al-Mudayna” que está cerca de casa o había pensado en la maratón de Zaragoza, allí nació mi hijo y significaría mucho para mí, pero creo que ese traje aún me viene bastante grande. De momento voy a intentar hacer alguna carrera en semanas alternas, cerca de casa aunque sean cortas. Nunca hubiera imaginado que el ambiente fuera tan bueno en estos eventos.

Os doy las gracias por darme la oportunidad de expresarme y espero poder modestamente ayudar a alguien con estos relatos. Da igual su edad, estado, salud… Nunca es tarde para que hagan algo; que corran, anden, salten...


Raúl Cárceles