V Carrera de las Fuerzas Armadas. Granada, 16 de mayo de 2010

El que avisa no es traidor, ésta es una carrera de perfil demoledor. En la primera subida, hacia la Alhambra se alcanzan porcentajes de hasta el 20%, y de nuevo volvemos a encontrar tramos más cortos de porcentajes similares varias veces en el interior del Albayzín. La dureza, sin embargo, se combina con la espectacularidad del recorrido. Prácticamente lo más bonito que Granada tiene que ofrecer. El primer tramo a lo largo de la avenida de Pulianas, primero, y de la calle Elvira después, es casi completamente llano. Desde Plaza Nueva la cosa se complica y ascendemos la larga cuesta que sube la Calle Gomérez, pasa por debajo de la Puerta de las Granadas, y sube por la arboleda de la Alhambra, hasta el arranque de la Cuesta de los Chinos, una bajada endiablada, con un largo tramo de empedrado muy irregular y que a más de a uno le habrá supuesto algún pequeño susto.

Después de bajar por la Carrera del Darro, junto al río que le da su nombre y llegar de nuevo a Plaza Nueva, nos adentramos en el Albayzín por la calle San Juan de los Reyes y, al final de ésta, nos encontramos que el Colegio del Ave María se encuentra abierto en sus dos extremos, y que el recorrido cruza su patio de lado a lado para salir al Camino del Sacromonte.

Desde el camino del Sacromonte enfilamos de nuevo hacia el Albayzín, en el que nos espera un durísimo subibaja que nos coloca, tras bastante callejear, en la Calle de las Tomasas (no sin antes pasar por lugares emblemáticos como la Calle del Agua, Plaza Larga, o el Mirador de San Nicolás), para enfilar la bajada por el Carril de la Lona, el Zenete y Calderería, y salir por último a la calle Elvira y desandar la parte de llano de vuelta hacia el Acuartelamiento de la Calle Pulianas donde tomamos la Salida.

Esta vez Granabike estaba representado por Guillermo Aguado, Agustín Barbero y éste que escribe. Mi experiencia de la carrera, como la de mis compañeros, ha sido inmejorable: hemos salido con unos 10 ºC, pero con un cielo radiantemente azul. Aunque la temperatura ha ido subiendo a lo largo del recorrido, en ningún momento ha resultado incómoda para correr, hasta el punto de que muchos de los corredores no hemos tenido que hacer uso de los avituallamientos. Por otra parte, la organización ha sido más que correcta. Había miembros de las FFAA apostados en prácticamente cada esquina, de modo que perderse o despistarse en el laberinto del Albayzín era imposible, la entrega de dorsales ha sido ágil y rápida, y las instalaciones del acuartelamiento se ajustaban perfectamente a las necesidades de una carrera de esta magnitud (en la que hemos corrido, finalmente, casi 700 atletas).


José César Perales