s CORREDORES POPULARES | libertad del corredor

Esta mañana, sábado 31 de julio de 2010, me ha sonado el despertador a las siete menos cuarto. No tenía que ir a trabajar, no tenía que ir de viaje, ni pintar, ni arreglar ninguna cosa, entonces ¿para quÉ madrugar un día de descanso? Muy sencillo, tenía que salir a correr y temprano por lo del calor, ya que en las fechas que nos encontramos y en Valencia que es donde vivo, cuando sales a correr, como mucho a las 9 de la mañana ya tienes que estar en casa de vuelta.

Discrepo de los que piensan que las vacaciones son para relajarse de todo, descansar y tumbarse a la bartola. Puede que, en parte, tengan razón, pero no en todo. Hay que descansar y relajarse totalmente del trabajo, de las obligaciones, de todo aquello de lo que estamos saturados durante todo el año, pero no de lo que nos gusta, de lo que hacemos porque queremos, sin obligación de nada, como es el correr.

Ahora en vacaciones me encanta salir temprano por la mañana, colocarme mi gorra, mis gafas de sol y mis auriculares con la música que me gusta y ponerme a correr sin prisas, con ese ritmo que podemos aguantar sin cansarnos, y hacer kilómetros y más kilómetros envueltos en nuestros pensamientos y disfrutando de la marcha. Por la parte que vivo y salgo a correr es todo huerta, con ese olor a campos muchas veces abonados que hacen olvidarte de la ciudad, viendo pasar el agua por las acequias para el regadío de los campos.

Todo eso me hace sentirme feliz y disfrutar de lo que más me gusta, que es correr. Por eso os digo que probéis a salir en vacaciones a correr, sin prisa, disfrutando del paisaje, de los pájaros, de las flores, de todo lo que nos rodea y tenemos tan cerca y que no le damos importancia porque no nos fijamos en ello. Luego volvemos a casa, una buena ducha y a disfrutar de todo el día que nos queda por delante todavía. Es la mejor terapia que os puedo aconsejar. A mí me va muy bien, espero que lo disfrutéis también vosotros. Hasta otra chavales.

Valentín Álvarez Carbayo